En nuestra sociedad, como consecuencia de diversos factores sociales, hay un número creciente de personas mayores, sin patrimonio económico, que viven solas. Su pensión, en muchos casos, es demasiado baja para poder pagar el alquiler de un piso. Para solucionar este problema tanto los recursos que aportan actualmente las Administraciones Públicas como los que puedan aportar en el futuro serán siempre insuficientes.
En consecuencia se necesitan otras soluciones y el Programa Hogares Compartidos es una de las respuestas viables, y cada día más necesaria.
La finalidad de nuestro Programa es ayudar personas
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que sean pensionistas y que lo necesiten
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a resolver, por sí mismas y con total garantía, el problema, grave, de la vivienda y de la soledad mediante su convivencia en un Hogar Compartido.
Los Hogares Compartidos permiten disfrutar de una vivienda adecuada a los hombres y a las mujeres que, a pesar de tener ingresos periódicos asegurados, no disponen de suficiente dinero para pagar el alquiler de un piso. El número de viviendas no son un factor limitante del Programa ya que siempre habrá pisos de alquiler disponibles para arrendar a nuestra Fundación. La financiación tampoco debería ser un factor limitante porque la suma de las aportaciones de cada residente del Hogar, cuyas pensiones por separado no permiten alquilar un piso, constituye un capital suficiente para poder pagar el coste de su vivienda compartida. La aportación económica de cada uno de los residentes de un Hogar, que será variable en función del tipo de habitación, no podrá superar un tercio de su pensión.
Creemos que Servicios Sociales, como agentes sociales conocedores de los recursos territoriales y como agentes de proximidad a los residentes potenciales, son los más adecuados para hacer la selección de los aspirantes a formar parte de un Hogar Compartido.
Los requisitos fundamentales de nuestra población diana son:
- Ser beneficiario de una pensión, la cuantía de la cual no deberá superar el valor de la pensión promedio en el estado español. Sin embargo se valorará que el acceso a una vivienda compartida disminuya el riesgo de pobreza y/o exclusión social del aspirante. - No padecer enfermedad que dificulte la convivencia, certificado mediante la presentación de un informe médico.
- Ser residente en España.
Cuando el profesional de referencia nos hace llegar la solicitud de un aspirante
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el registro de la persona seleccionada se incorpora a nuestra lista de espera y, cuando hay posibilidad de acceso a una vivienda, la contactamos directamente. Tanto si la persona aspirante entra en un Hogar ya creado como si en ese momento se crea uno nuevo, se formaliza un contrato entre la Fundación y el Residente y se firman unas normas de convivencia vinculantes.
A cada Hogar la entidad le asigna diversas personas voluntarias del Programa, las cuales se encargan, bajo la supervisión de una Trabajadora Social de la Fundación, de velar para conseguir una buena convivencia y bienestar de todos los residentes. La Fundación también se asegura de cumplir y hacer cumplir los compromisos asumidos por la entidad y por cada uno de los Residentes.