¿Quién puede ser Residente en un Hogar Compartido?
Cualquier persona, en riesgo de exclusión social, que sea pensionista o bien disponga de un vitalicio, cuyo importe no podrá superar el valor de la pensión promedio en el estado español
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¿Qué beneficios conlleva vivir en un Hogar Compartido?
Se minimiza el riesgo de exclusión social, se fomenta la autonomía, se reduce la soledad y se promueven las relaciones y ayuda interpersonales. Lo resumimos con la expresión: "familia de convivencia".
¿Cuál es el coste económico de vivir en un Hogar Compartido?
El coste del alquiler, a precio de mercado, se reparte entre los Residentes, según unos coeficientes que dependen de las características de cada dormitorio. Los gastos de los suministros de agua, electricidad, etc. se dividen a partes iguales.
¿Se altera la libertad personal al convivir en un Hogar Compartido?
No. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que hay unas normas de convivencia, consensuadas, que se deben respetar y cumplir.
¿Qué pasa cuando un componente del Hogar no se puede valer por sí mismo?
La Fundación, junto con Servicios Sociales, ayuda a buscar entre todas las alternativas posibles la más adecuada a la nueva situación del Residente.
¿Se pierde el contacto con la familia y los amigos?
No. Debido a que se puede hacer una vida tan independiente como antes. Se puede recibir a quien se desee, respetando las normas de convivencia
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¿Cómo es una vivienda compartida?
Los Hogares donde conviven los Residentes del Programa Hogares Compartidos son viviendas de alquiler, con un mínimo de tres dormitorios, situados en la comarca del Barcelonés. La Fundación es la arrendataria de estas viviendas. Son pisos adecuados a las necesidades y posibilidades de los Residentes.